Inicio » Blog » Qué aprendí subiendo mis precios (y qué pasó después)

En julio subí mis precios en casi todos mis servicios. La web de creación de páginas pasó de 400€ a 500€ en el plan básico y de 1.200€ a 1.500€ en el más completo. El SEO pasó de 200€ a 350€ de puesta en marcha, y el SEO local de 200€ a 250€. No fue una subida al tanteo: miré precios reales de mercado freelance en España (no de agencias grandes, que cobran bastante más por estructura) y decidí subir en dos pasos en vez de ir directo al precio de mercado, porque en ese momento no tenía apenas leads entrando y no quería arriesgar con un salto brusco.

Por qué subí, y por qué no de golpe

Llevaba tiempo con precios por debajo de lo que pedía el mercado real para el mismo trabajo. No era una estrategia, era que nunca me había parado a comprobarlo con datos. Cuando lo hice, la diferencia era clara: mi plan de web más completo estaba a 700€ cuando el precio real de mercado freelance rondaba los 1.200€ para un trabajo comparable.

Subir directamente a esos 1.200€ me pareció demasiado riesgo con cero proyectos de referencia recientes a ese nivel. Así que subí en dos escalones: primero a un precio intermedio (900€), y ya subiré el resto cuando tenga 2-3 proyectos nuevos a ese precio como referencia real que enseñar. Prefiero crecer el precio al ritmo que crece la prueba de que lo vale, no al revés.

Un cambio que aproveché para corregir un problema de fondo

Uno de mis planes se llamaba «Tienda Online» y costaba 1.200€, pero yo no trabajo con e-commerce (lo digo explícitamente en mi home). Era una contradicción que llevaba tiempo ahí sin que nadie la señalara. Aproveché la subida de precio para renombrarlo «Web Premium» y reescribir el contenido quitando el lenguaje de tienda («productos», «carrito») por el lenguaje real de lo que ofrezco: funcionalidad avanzada a medida (reservas, área de clientes, integraciones). El precio subió a 1.500€ a la vez que el contenido se volvió honesto con lo que de verdad hago.

Lo que tuve que revisar además del número en la página

Cambiar el precio visible es la parte fácil. Lo que lleva más tiempo es que todo lo demás quede coherente con el precio nuevo: el esquema de datos estructurados (JSON-LD) de cada servicio, las meta descripciones que a veces todavía mencionaban el precio viejo, y cualquier página secundaria que repitiera esa cifra (por ejemplo, la versión de un servicio específica de una ciudad, con su propio esquema independiente que hay que actualizar por separado).

En mi caso encontré páginas donde el precio visible ya estaba actualizado pero el esquema seguía con el número antiguo, lo cual es peor que no tener esquema: le estás diciendo a Google un dato que no es verdad. Revisé las 25 páginas del sitio que podían mencionar un precio, no solo las principales, y encontré un esquema que se me había pasado en la primera pasada por no buscar bien (buscaba por título del fragmento de código en vez de por el campo de precio en sí, lo cual dejaba fuera esquemas con nombres que no incluían la palabra «precio»).

Qué pasó después

No tengo un número de «cuántos clientes gané o perdí» que darte, porque en el tiempo transcurrido desde la subida no ha habido volumen suficiente para sacar una conclusión estadística real, y no sería honesto inventar una cifra para que el post suene mejor. Lo que sí puedo decir con certeza es que el proceso me obligó a mirar con lupa toda mi propia web (precios, esquemas, contenido) de una forma en la que probablemente nunca la habría revisado sin ese motivo concreto. Encontré varias inconsistencias que llevaban meses ahí sin que nadie las hubiera notado, la del plan «Tienda Online» entre ellas.

Si estás pensando en subir tus precios

Compara con precios reales de mercado antes de decidir, no con lo que «te parece» que deberías cobrar. Si tienes pocos proyectos recientes de referencia al precio que quieres cobrar, considera subir en pasos en vez de ir directo al precio final. Aprovecha el momento para revisar si el nombre y el contenido de cada plan siguen describiendo lo que de verdad ofreces, no solo el número. Y cuando cambies el precio, revisa cada rincón de tu web donde ese número pueda estar escrito: la página principal del servicio, sus variantes por ciudad, el esquema de datos estructurados y cualquier FAQ que lo mencione en texto libre.

Si quieres que revise si tus precios y tu estrategia de SEO están alineados con lo que el mercado paga de verdad, pide tu auditoría web gratuita.

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